Nosotras

Las Religiosas Terciarias Trinitarias de Mallorca nacen en 1810 en Felanitx (Mallorca), fundadas por el trinitario mallorquín padre Miguel Ferrer Bauzá, quien redactó la primera Regla de Vida del instituto, inspirada en la regla de san Juan de Mata.

Ejercen su misión liberadora en: la educación integral de niños y adolescentes a través de escuelas de iniciativa social, la educación en la fe a todos los niveles mediante las catequesis parroquiales, la acogida a la infancia marginada en hogares infantiles y distintas obras sociales, la ayuda a las mujeres participando en organizaciones de países del tercer Mundo.

La Comunidad de Religiosas Terciarias Trinitarias, más conocidas como Trinitarias de Mallorca, es una congregación religiosa de derecho diocesano, fundada por el fraile trinitario Miguel Ferrer Bauzá en Felanix(Mallorca, España) con el fin de hacer comunidad entre los pobres trabajando a favor de la dignificación de las mujeres y niñas explotadas o marginadas por la sociedad de su época.

 

Los inicios de la congregación hunde sus raíces en la predicación del religioso trinitario por las Islas Baleares, en especial en la isla de Mallorca. De dichas incursiones del trinitario mallorquín surgieron cofradías dedicadas a la exaltación del misterio de la Santísima Trinidad, entre las más famosas se encuentra la confradía de la Trinidad de Felanix, integrada por hombres y mujeres con fines religiosos que se ordenaban por la imposición del escapulario trinitario, la procesión mensual y la absolución general para ganar las indulgencias concedidas por la Orden Trinitaria. Dos jóvenes de dicha cofradía, Isabel Suñer y Buenaventura Veny, decidieron vivir públicamente el espíritu de la Regla de san Juan de Mata y los primeros días de octubre de 1809 pidieron permiso al ayuntamiento para vivir como una comunidad trinitaria. Miguel Ferrer fue el director de las hermanas, a las que se le sumó poco tiempo después Sebastiana Sbert.

 

El 6 de agosto de 1826, Miguel Ferrer entregó a las terciarias trinitarias una Regla de vida, dando origen a la comunidad de Terciarias del Orden de la Santísima Trinidad, las cuales pronto se convertirán en punto de referencia para la sociedad y la Iglesia mallorquina. Las trinitarias eran mujeres de fe, pero además de rica cultura que enseñaban a los hombres y mujeres de su tiempo a apostar por la educación de las niñas y las jóvenes en la ciencia y en los valores, con el fin de dignificar el rol de la mujer en su época. La Cofradía de Felanich en 1836 pasó a ser dirigida por las nuevas religiosas.

 

La congregación fue afiliada a la Orden Trinitaria el 12 de mayo de 1865 y aprobadas como congregación de derecho diocesano por Rigoberto Doménech Valls, obispo de Palma de Mallorca, el 30 de noviembre de 1923.3
En la actualidad las religiosas son al rededor de unas sesentas, presentes en 13 comunidades en España, especialmente en las Islas Baleares, dos en Perú y una en Bolivia.

 

Las Trinitarias de Mallorca ejercen su misión según el carisma trinitario – liberador, inspirado en san Juan de Mata y seguido por su fundador, Miguel Ferrer, desarrollando las siguientes actidades: educación integral de niños y adolescentes por medio de escuelas de iniciativa social, educación en la fe mediante la catequesis, hogares infantiles y otras obras sociales, y la promoción de las mujeres por medio de programas educativos y de desarrollo social.

Mujeres de fuerte experiencia de Dios Trinidad, “mujeres orantes”, integrando contemplación-misión.
Mujeres preocupadas por las personas, de manera especial por los más excluidos,  denunciando con nuestra vida la injusticias y comprometidas en la misión liberadora de Jesús.
Mujeres creadoras de vida, comunión y unidad en los lugares en donde estamos presentes.
Mujeres constituidas en comunidades acogedoras, sencillas y abiertas.
Mujeres constructoras de unidad en la pluralidad, lo que supone resolver el conflicto mediante el perdón, la misericordia y la tolerancia.
Mujeres entregadas al trabajo como medio para subsistir y compartir.
Mujeres “signos proféticos”, sin miedo al riesgo, trabajando por la promoción humana y cristiana.

 

Las Religiosas Trinitarias, llamadas por Jesús, como lo fueron los apóstoles, y guiadas por la fuerza del Espíritu a compartir el mismo carisma dentro de la Iglesia, nos reunimos para formar comunidades de fe, amor y servicio apostólico.

Nuestras comunidades quieren ser un testimonio que refleje, dentro de la diversidad de sus miembros, la unidad y comunión de Dios Trinidad.Las comunidades trinitarias, pequeñas en número de hermanas, plasmamos nuestros sueños en un Proyecto de Vida que nos compromete a: la oración en común, la formación continua para un crecimiento personal y comunitario, la experiencia del trabajo pastoral compartido, la exigencia de contribuir con los bienes económicos a las necesidades más urgentes que presenta la sociedad. Todo desde un clima de especial confraternidad.

Algunos Rasgos de Nuestra Vida Cotidiana

Nuestras casas sencillas, quieren ser abiertas y acogedoras a las personas que nos visitan.

La vivencia de Dios Trinidad, lo experimentamos como Dios Padre – Madre de Amor.

Las comunidades trinitarias, pequeñas en número de hermanas, plasmamos nuestros sueños en el proyecto de vida: fomentando la oración comunitaria, los retiros espirituales, espacios de confraternidad, para el crecimiento personal y comunitario.

La experiencia del trabajo desde el servicio, tanto en las Escuelas Trinitarias, la formación de agentes de pastoral, entre otros, así como el acompañamiento espiritual, basado en la escucha al otro. Son una petición con más fuerza. Tanto de los jóvenes y adultos, los niños y niñas nos claman un espacio de acogida, así como la escucha solidaria.